lunes, 31 de marzo de 2014

#HAPPYALMERIA EMOCIOM.COM



Un vídeo que promociona la ciudad ha superado las 30.000 visitas en tan sólo tres días
Un viral es una estrategia de marketing que consiste en lanzar un mensaje en forma de vídeo a la web y dejar que se extienda de forma natural, de boca en boca o, en este caso, de perfil en perfil,  hasta que prácticamente no haya nadie que no conozca de qué estamos hablando.
Este nuevo proyecto que han llevado a cabo se trata de un vídeo que promociona los rincones más vistosos y una forma de ver la vida optimista y alegre, con la capital como telón de fondo. La idea nace de ‘Emociom’, una página web que se dedica a la oferta de ocio y de actividades, que son los auténticos promotres de esta idea.

Felicidad por bandera
El objetivo fundamental de esta joven empresa, también afincada en Almería, es el de “levantar el ánimo de la gente en estos tiempos tan duros”, según asegura uno de los responsables del proyecto, José Luis Viñolo. Una de las facetas que queda clara en el vídeo es el “hambre de felicidad” que tienen los almerienses, asegura Viñolo, que quiere convertirse en una seña de identidad de la ciudad.
En realidad este clip se basa en la idea original del éxito internacional de Pharrell Williams, ‘Happy’, un tema entre el pop y el soul que copa las listas de éxitos de multitud de países. Este cantante se dio a conocer al gran público gracias a una colaboración muy exitosa con el celebérrimo duo de música electrónica ‘Daft Punk’, llenando las salas gracias a ‘Get Lucky’.
Tal y como ocurriera hace algunos años con la canción de los norteamericanos ‘Black Eyed Peas’, ‘I Gotta Feeling’, el fenómeno arrasa en las redes sociales con docenas de “imitadores”, que realizan su propia versión audiovisual con distintos motivos.
En el caso de ‘Happy Almería’, como se ha denominado en las redes sociales a este fenómeno, se muestran diferentes puntos particularmente vistosos de la ciudad mientras una serie de actores bailan a ritmo del tema de Pharrell Williams. El vídeo presenta enclaves como el Paseo marítimo, la Alcazaba, el Cargadero de Mineral o la Catedral como si de una producción musical se tratase.

60 participantes
Los encargados de coordinar todo el proyecto, por parte de ‘Emociom’ Nils Angelike, en la producción; y como directores los miembros de ‘Tomavista’ Cayetana Marín y Enrique Amat, han logrado reunir un equipo que supera las 60 personas entre actores, equipo técnico, productores y colaboradores de todo tipo.

Al cierre de la ediciónYouTube contabiliza unas 30.000 visitas, sin todavía alcanzar las 72 horas desde su publicación. Todo un éxito.

lunes, 10 de febrero de 2014

El Marquesado de Los Velez.


El Marquesado de los Vélez es el título nobiliario castellano que la Reina Juana I la loca concedió a Pedro Fajardo y Chacón, cabeza del poderoso linaje murciano de los Fajardo, en 1507. Esta dignidad de carácter hereditario fue
(Reyes Catolicos)
otorgada en compensación a la incorporación del rico Señorío de Cartagena, propiedad de Don Pedro, a la Corona de Castilla. El Rey Carlos I elevó la merced a la Grandeza de España en 1535, en la persona del II Marqués. Fue ostentado por miembros de la Casa de los Vélez hasta 1713, desde cuando perteneció a diversos linajes hasta que entró a formar parte de la Casa de Medina-Sidonia en 1779.
Origen de la Familia.
Según las historias genealógicas posteriores, los Fajardo procederían de la localidad gallega de Ortigueira y se habrían trasladado al Reino de Murcia durante la invasión aragonesa de 1296-1304, aunque apellidándose Gallego. No hay datos históricos que avalen esa leyenda.
- El primer miembro de este linaje del que se tiene noticia cierta es Pedro López Fajardo, alcaide de Ceutí y Pliego durante el primer tercio del siglo XIV, que al parecer procedía de las encomiendas santiaguistas de la Corona
- El primer adelantado de la familia fue, en 1383, Alfonso Yáñez Fajardo I, nombrado por Juan I. Superó graves problemas internos en el Reino de Murcia y destacó por su victoria sobre el caudillo granadino Farax ben Reduán, a quien derrotó en el Puerto de la Olivera, así como por la ayuda que prestó a Juan I en tierras portuguesas (1382).
- Tras un paréntesis de 18 años, su hijo, del mismo nombre, Alfonso Yáñez Fajardo II, ocupó el adelantamiento (1424-1444), quedando el cargo desde entonces como una especie de herencia familiar. Yáñez Fajardo II era hijo de la segunda esposa del adelantado, Teresa Rodríguez de Avilés, pero acabó convirtiéndose en la cabeza del linaje. Fue un esforzado militar en la frontera granadina, destacando las campañas que realizó entre 1433 y 1438. Tomó Xiquena y Tirieza, y fue el primero en conquistar el futuro feudo de su familia en los Vélez, ocupando también varias plazas en el valle del Almanzora. La mayoría de estas conquistas se perdieron a su muerte, a la que siguió un periodo de supremacía militar granadina.
El ascenso.
El ascenso social del linaje Fajardo es característico de la nueva nobleza que surge como apoyo a la dinastía Trastámara y está ligado al desempeño del cargo de Adelantado Mayor del Reino de Murcia y, como tal, a la defensa militar de éste, frontera con el Reino de Granada.
Yáñez Fajardo II contrajo dos matrimonios, el primero con María Rodríguez Mexía, de la que nació el primogénito, Alonso Fajardo, que murió combatiendo en la rambla de Vera (1434). El segundo enlace fue con María de Quesada, de la que nació el primer Pedro Fajardo, abuelo de su homónimo el primer marqués de los Vélez.
- D. Pedro Fajardo Quesada fue el gran adelantado del Reino de Murcia. Ocupó la más alta magistratura murciana durante tres reinados (1444-1482): Juan II, Enrique IV e Isabel la Católica. Durante su minoría, su primo, el famoso Alonso Fajardo «el Bravo», le disputó el adelantamiento. Fajardo el Bravo fue el protagonista de la principal victoria murciana sobre los granadinos en los Alporchones (17 de marzo de 1452), sin embargo acabó derrotado por su primo Pedro en su último bastión de Caravaca (1465), donde escribió a Enrique IV la famosa carta que le ha dado fama. Pedro Fajardo fue el hombre más poderoso del sureste peninsular. Recibió el señorío de Cartagena de manos de Enrique IV, que después restituiría a la Corona a cambio de los Vélez y Cuevas.
El Marquesado.
A partir del siglo XVI, los Fajardo, convertidos en la estirpe más eminente del Reino de Murcia, comenzaron a enlazar familiarmente con la alta nobleza española. A título anecdótico señalar que también pariente lejano de los marqueses de los Vélez fue el famoso escritor y diplomático don Diego Saavedra Fajardo (1584-1648), descendiente de Pedro López Fajardo (¿ 1410), hijo del adelantado Alonso Yáñez Fajardo I. En este siglo vivieron algunos de los marqueses mas destacados:
- D. Pedro Fajardo Chacón (1478? -1546) I marqués de los Vélez. Hijo del matrimonio auspiciado por los Reyes Católicos entre su contador Juan Chacón y Luisa Fajardo Manrique. Guerrero, cortesano, prototipo del indómito noble español del Renacimiento, a la vez que Adelantado de Reino de Murcia, negociante en el mercado de alumbres europeo. Casó tres veces, con su segunda mujer , Mencía de la Cueva, tuvo a su primogénito y heredero, Luis Fajardo. El 12 de julio de 1507 Juana la Loca le otorgó el título de marqués de los Vélez. Tuvo cierta simpatía al levantamiento comunero contra Carlos V. Por ello, en los primeros años de su reinado se mantuvo distante de los intereses de la Corona, aunque, después, poco a poco don Pedro intentó congratularse con ella para ganar sus favores. Su carácter belicoso y la fuerte personalidad del obispo de Almería, don Diego de Villalán, les llevó a enfrentamientos continuos. Los pleitos fueron constantes durante todo el período que coincidieron ambos en el poder , tanto por diferencias en el reparto del cobro de diezmos como por la negativa de don Pedro a costear la construcción de las nuevas iglesias en las villas velezanas.
- D. Luis Fajardo de la Cueva (Murcia, ¿1509?-Vélez Blanco, 1574). II marqués de los Vélez. Recibió una esmerada educación renacentista. Casó en 1526 con Leonor de Córdoba y Zúñiga, hermana del Gran Capitán. En 1535 obtuvo el marquesado de Molina. Colaboró con Carlos V en diversas campañas militares en Europa y el norte de África. Negoció secretamente con los moriscos para enfrentarlos a la comunidad cristianovieja velezana y mejorar su fuerza frente a éstos. Al mismo tiempo, otorgó mercedes de tierras a familias moriscas para que se establecieran en los Vélez y aumentasen sus rentas. Su enemistad con el duque de Alba le llevó a avivar los pleitos que enfrentaban al concejo velezano con el de Huéscar, señorío de Alba, por sus límites y por los pastos. Durante la guerra de las Alpujarras (1568-1570) organizó un cuerpo de ejército con el que realizó tres campañas militares, rivalizando con el marqués de Mondéjar , capitán general del Reino de Granada.
- D. Pedro Fajardo Córdoba (Vélez Blanco, ca. 1530- Murcia, 1579). III marqués de los Vélez. Heredó el título cinco años antes de morir. Su vida fue la de un alto ejecutivo de la Corte de Felipe II. Consejero de Estado, embajador en Polonia y Alemania, mayordomo mayor de la reina Ana de Austria. Cayó en desgracia en la Corte por su relación con Antonio Pérez y, sobre todo, por su implicación en el asesinato de Escobedo. Enfermo y desengañado de la política de la Corte, falleció cuando se dirigía a sus estados velezanos para tomar posesión del marquesado y refugiarse en ellos. Representa el final de la presencia del señor en el territorio velezano. Es el primer marqués que vivió totalmente distanciado de sus posesiones.
Los Marqueses de los Vélez son considerados la primera casa tanto del Reino de Granada como del Reino de Murcia por haber ostentado su Adelantazgo Mayor y Capitanía general durante más de 350 años. A lo largo de los siglos XIV, XV y XVI, estos cargos les permitieron monopolizar todas las funciones gubernativas, administrativas y militares del Reino, que en épocas posteriores fueron perdiendo para convertirse en títulos meramente representativos. En 1535, el Emperador reconoció la importancia de su linaje otorgándoles la Grandeza de España y un título para sus herederos: el Marquesado de Molina. De este modo, los Fajardo entraron a formar parte del selecto grupo de la primera nobleza, la élite nobiliaria castellana que acaparaba los cargos más importantes del Ejército, la Corte y el gobierno de las colonias. En estos círculos consiguieron entroncar con las principales Casas del Reino mediante alianzas matrimoniales, que garantizaban preeminencia social y enriquecían el mayorazgo a través de las dotes, que generalmente incluían señoríos y propiedades diversas. El matrimonio del III Marqués ejemplifica este aspecto a la perfección, pues desposó a la heredera universal de Don Luis de Requeséns, Mencía de Requeséns, dueña de las ricas baronías de Martorell, Castellví de Rosanes, Molins de Rey y Sant Andreu. En 1693, la jefatura de la Casa de Fajardo se perdió en línea de varón lo que hizo dar un giro a la importancia histórica del Marquesado. A pesar de llevar adjunta la Grandeza de España, el título dejó de ser usado como principal al pertenecer a linajes diferentes, en los cuales primaban sus dignidades tradicionales. Desde entonces, los logros y hazañas de sus titulares se asocian a la Casa de Paternó, a la Casa de Villafranca del Bierzo, tras el matrimonio del VIII Marqués de Villafranca con la Marquesa Catalina Moncada d'Aragona, y posteriormente a la Casa de Medina-Sidonia, una de las principales del Reyno por su grandeza y antigüedad, cuando - recayó sobre José Álvarez de Toledo y Gonzaga, IX Marqués de los Vélez y Villafranca, tras la muerte de su primo, el XIV Duque de Medina-Sidonia, muerto sin descendencia. En esta Casa se encuentra todavía el Marquesado de los Vélez, en la persona de Leoncio González de Gregorio. Su madre Luisa Isabel Álvarez de Toledo y Maura, realizó numerosos acuerdos con los Ayuntamientos del territorio de los Vélez para revitalizar la memoria histórica.
Feudos.
El término jurisdiccional del Marquesado se circunscribe a la actual Comarca de los Vélez, es decir, las villas almerienses de Vélez Rubio, Vélez Blanco, María y Chirivel, junto con los territorios de Albox, Benitagla, Albanchez y Arboleas. No obstante, el enorme patrimonio de los Fajardo en el Reino de Murcia también se incluyó en el mayorazgo de los Vélez, de tal manera que la mayor parte de sus rentas feudales provenían de las posesiones en esta región. Estas eran los señoríos de Mula, Molina Seca, Alhama, Librilla, Oria, Mazarrón y las Cuevas de Almanzora, cada uno de los cuales incluía en sus territorios diversas poblaciones menores, por lo que el Marquesado comprendía alrededor de 114 lugares en las provincias de Murcia, Almería y Granada. El estado feudal de los Vélez estuvo ligado a los Marqueses hasta 1837, cuando se produjo la definitiva abolición del régimen señorial planeada en las Cortes de Cádiz de 1812. Con esto, el XIV Marqués de los Vélez pudo vender la mayor parte de sus propiedades murcianas y solventar numerosas deudas que había contraído. No obstante, algunas propiedades han seguido vinculadas a sus descendientes, no como señoríos sino bajo la denominación de fincas, hasta nuestros días. Este es el caso de El Azaraque en Alhama de Murcia, actualmente propiedad de Don Enrique Falcó, Conde de Elda, o el malogrado Castillo de Vélez-Blanco, recientemente vendido por Don Salvador Ferrandis, Marqués de Valverde.

Fuentes: El Marquesado de Los Velez www.regmurcia.com
El Marquesado de los Velez-Wikipedia

martes, 26 de noviembre de 2013

Breve Historia de Almeria

El lugar que ocupa la actual provincia de Almería es, en palabras del prestigioso historiador y arqueólogo Luis Siret, "un impresionante museo natural". Ello se explica, en principio, por las tres culturas neolíticas que se dan en el territorio de la provincia, hecho que es único en nuestro continente: la de Almería, la de Los Millares y la de El Argar, con su aportación a la cultura campaniforme y celta. En el periodo clásico, son muchas las poblaciones íberas y las colonias fenicias y cartaginesas que cobran importancia en Almería. Es destacable la importancia de varias poblaciones ya en la Roma clásica, como las de Urci (junto a Villaricos), Abdera (Adra), Murgi (El Ejido), Baria (Vera) o Tagilis (Tíjola).
El puerto de la actual capital de Almería (Portus Magnus) ya era explotado y apreciado por los comerciantes del Lacio. El puerto de Almería fue en el siglo X uno de los principales puertos de la base naval del Califato de Córdoba. Con la muerte de Hixem II, se desmorona el Califato de Córdoba apareciendo los Reinos de Taifas en el siglo XI, en el que Almería se independiza bajo el mandato de Jairán. Sigue cobrando importancia, llegando a ser, como reino independiente, una de las taifas más prósperas. La ciudad tenía al menos quince puertas, que guardaban la entrada a una ciudad de cerca de un millón de metros cuadrados, laberíntica y abigarrada. De todas esas puertas, los contemporáneos destacaban por su belleza tres de ellas, que tenían un raro patio interior (en toda la España musulmana, sólo había dos ejemplos más de este tipo de puertas: una en Sevilla y otra en Granada).
Llegó a contar con 10.000 telares, que creaban maravillosos tejidos de seda, entre los que destacaban un “tejido de Almería” que era exportado a casi todo el mundo árabe. Las crónicas medievales destacan la actividad comercial de la ciudad y de la prontitud con que los almerienses hacían frente a los pagos. No sólo los tejidos, sino esclavos (Pechina y Verdún eran los comercios de esclavos más grandes de toda Europa), orfebrería y mármol (se han encontrado lápidas funerarias de mármol de Macael hasta en Nigeria) eran su fuerte.
 El puerto almeriense era uno de los más importantes del Mediterráneo en época califal, de taifas y con los almorávides. Estos últimos dieron cobijo a piratas, convirtiendo al puerto no sólo en la envidia sino, también, en el terror de sus enemigos. El investigador Florentino Castro Guisasola publicó en 1930 el libro El esplendor de Almería en el siglo XI. La Almería musulmana está presente en muchos textos medievales, como el Romance del Conde Arnaldo o Las Serranillas, del Marqués de Santillana. Los árabes también cantaron las magnificencias de la ciudad, como el sabio almeriense del siglo XIV, IbnJatima, en su libro Ventajas de Almería respecto a los otros países de España. Lo que se ha venido llamando siglo de oro de la ciudad rozaba su cénit cuando el Papa Eugenio III convocó una cruzada contra la ciudad. Cristianos del sur de Europa se reunieron para acabar con la cruel Almería, como la llamaban los juglares de la época.
En el sur de Francia, los romances comparaban Almería con una “piscina” que lavaría los pecados de aquellos que se unieran a la cruzada. El conde Ramón Berenguer de Barcelona, Alfonso VII de León, el rey García Ramírez IV de Navarra y Álava (nieto del Cid) o el gran duque Guillermo VI de Montpellier junto con genoveses y pisanos (que veían como una infranqueable competencia el emporio del puerto de la ciudad y que habían sufrido los ataques de su flota), se dieron cita ante las murallas de Almería. Cada uno traía entre sus huestes a lo más granado de la caballería europea, nombres protagonistas de romances medievales (como el conde de Astorga, Ramiro Flores de Guzmán, llamado la “Flor de las Flores” en el “Poema de Almería”, compuesto a raíz de la conquista). Tras una breve pero intensa resistencia, las murallas fueron asaltadas por doce puntos. Alfonso VII no quiso negociar paz alguna. De los habitantes de la ciudad, 10.000 pudieron huir milagrosamente hacia Murcia y 20.000 se refugiaron en la Alcazaba. De estos últimos, la mayoría de los varones fueron acuchillados. Alfonso VII, “el Sultancillo”, como le llamaban despreciativamente los almerienses, devastó Almería y destruyó sistemáticamente las industrias de la ciudad en 1147.
El botín fue repartido entre los soldados, si bien los nobles se llevaron la mejor parte. Los jefes genoveses se apropiaron del “Sacro Catino”, una gran fuente de esmeralda finamente tallada a seis puntas en la que, según la tradición, Jesucristo sirvió el cordero en la última cena. Alfonso VII se llevó partes de la gran mezquita, que depositó en el Monasterio de las Huelgas de Burgos, y ricos tejidos, con los que sería confeccionada la famosa casulla de San Juan de Ortega. El conde de Barcelona se llevó las espectaculares puertas de la Puerta de Pechina, forradas de cuero de buey y tachonadas con clavos de bronce, cuya última pista nos lleva a la capilla vieja de la Universidad de Barcelona. Tras diez años de dominio castellano, hasta 1157, los almohades lograrían recuperar la ciudad e intentan devolverle su antiguo esplendor, sin conseguirlo.
Los granadinos la hacen luego su puerto principal. Es destacable el asedio que volvió a sufrir en 1309 por parte de las tropas de Jaime II de Aragón, que no pudieron con la sólida resistencia almeriense. En esta época, Almería es el escenario de batallas, incursiones y razzias entre los cristianos de Murcia y los moros de Granada. Y en esta época probablemente tiene origen el dicho: Cuando Almería era Almería, Granada era su alquería.
 Durante el siglo XV, las luchas por el trono del reino de Granada se irán sucediendo, proclamándose rey de Almería Abdalá El Zagal, reinado que durará poco tiempo porque el 26 de diciembre de 1489, los Reyes Católicos conquistan la ciudad y El Zagal les entrega las llaves de Almería. Almería en época musulmana se dividía en tres barrios: El núcleo primitivo fue La Medina. El arrabal de Al-Hawd (El Aljibe), actuales barrios de La Chanca y Pescadería. El arrabal de La Musalla que se extendía desde la actual calle de La Reina hasta la Rambla Obispo Orberá.
 Al brusco deterioro de las prosperidad de Almería se añadió una sucesión de terremotos, dos de los cuales fueron terribles: el de 1518, que elimina para siempre la Vera musulmana, matando a todos sus habitantes, y el de 1522, que se dejó sentir hasta en las Azores, y que devastó Almería por completo, convirtiéndola casi en un solar y siendo la principal causa de la destrucción de la práctica totalidad de los edificios que los árabes habían levantado en ella, así como de la catedral antigua. Estos terremotos y la esquilmación demográfica hacen que apenas haya mención a Almería hasta la modernidad. Es en el siglo XIX cuando resurge su puerto debido a la extracción minera y la exportación de uva de Berja y Ohanes. Fue designada capital de la provincia homónima en la nueva reasignación de finales de este siglo.

jueves, 7 de noviembre de 2013

Carmen de Burgos,Escritora Almeriense

Nacimiento 19 de diciembre de 1867 Níjar (Almería, Andalucía) Período siglo XIX y primer tercio del siglo XX Género novela Movimientos realismo y feminismo Carmen de Burgos y Seguí Colombine (Níjar, Almería, 19 de diciembre de 1867 - Madrid, 8 de octubre de 1932), fue una periodista, escritora, traductora y activista de los derechos de la mujer española. Se la considera la primera periodista profesional en España y en lengua española por su condición de redactora del madrileño Diario Universal en 1906, periódico que dirigía Augusto Figueroa. Firmó también como Raquel, Honorine y Marianela. Nació en Almería aunque vivió en Rodalquilar, Níjar, donde su padre, vicecónsul de Portugal en Almería, poseía tierras, minas y el cortijo La Unión, hasta que se casó a los dieciséis años con Arturo Álvarez Bustos. Éste era hijo del gobernador civil de Almería, quien además tenía en propiedad la tipográfica que imprimía el principal diario de la capital, lo cual permitió a Colombine familiarizarse con el mundo de la prensa desde pequeña. En junio de 1895 obtiene la titulación de maestra de Primera enseñanza elemental y en 1898 la de Enseñanza Superior, en Madrid. En 1901 obtiene plaza mediante oposición en la Escuela normal de Maestras de Guadalajara. Ese año muere su hijo y decide abandonar a su marido y comenzar una nueva vida independiente con María Álvarez de Burgos, su otra hija, destacando como periodista, corresponsal de guerra, escritora, ensayista y traductora. Permanecerá en la ciudad castellana hasta 1907. Fue pareja del también escritor Ramón Gómez de la Serna durante veinte años, en los que se relacionó también con Galdós, Blasco Ibáñez, Cansinos Assens, Juan Ramón Jiménez, Tomás Morales, Alonso Quesada, Julio Antonio, Julio Romero de Torres, Sorolla, etc. Se la considera una de las primeras defensoras del papel social y cultural de la mujer. Defendió asimismo la libertad y el goce de existir. Independiente a ultranza, creyó en un mundo mejor y fue una temprana "feminista", aunque ella odiaba ese término, y republicana, solian llamarla carmensita. Murió en 1932, al poco de intervenir en una reunión del Círculo Radical Socialista. Obra Trabajó en El Universal, del que fue su primera redactora, y para El Heraldo de Madrid. Cubrió diferentes episodios de la Guerra de Marruecos en 1909, como una de las primeras mujeres corresponsales de guerra de la historia de España. Maltratada por los críticos y escritores que parecían recelar de su libertad, su eminente importancia como escritora fue relegada y reducida a la condición de "amante" de Ramón Gómez de la Serna. Entre sus novelas más conocidas se encuentra Puñal de claveles, escrita al final de su vida y basada en el suceso conocido como el crimen de Níjar que tuvo lugar en 1928 en el Cortijo del Fraile, en los Campos de Níjar, y que fue una de las inspiraciones con que contó Federico García Lorca para sus Bodas de Sangre. Se hicieron conocidas además sus conferencias, dadas en el ámbito del movimiento feminista, como La misión social de la mujer, pronunciada en 1911 y La mujer en España. Otras obras suyas, a las que hay que sumar decenas de artículos, fueron: Notas del alma, (colección de coplas populares) Los inadaptados El anhelo El abogado El artículo 438 Cuentos: El tesoro del castillo Cuentos de Colombine En la guerra Honor de familia

Francisco Villaespesa Martín,Poeta Almeriense.

Francisco Villaespesa Martín (Laujar de Andarax, Almería, 15 de octubre de 1877 - Madrid, 9 de abril de 1936), poeta, dramaturgo y narrador español del Modernismo. Nació en la Alpujarra, Almería, un quince de octubre, no un catorce, como se suele creer; este paisaje impregnado de historia y exaltador de los sentidos marcó profundamente su obra; en su homenaje la Biblioteca Pública Provincial de Almería, sita en la capital, lleva su nombre. Inició estudios de Derecho en la Universidad de Granada, pero a los 20 años, en 1897, los abandonó y marchó a Málaga, donde se unió a la vida bohemia de Narciso Díaz de Escovar, Ricardo León y Salvador González Anaya. Ese mismo año continuó su vida bohemia en Madrid, donde subsistió dedicado al periodismo y colaborando en numerosas revistas y diarios. Allí frecuentó las tertulias (Café de Levante y Fornos), donde conoció a Eduardo Zamacois, Alejandro Sawa, Catarinéu, Fernández Vaamonde y a todos los demás del grupo de la revista Germinal donde publicó sus primeras obras. Dio a la imprenta su primer libro de poemas Intimidades (1898) y conoció a su futura esposa, Elisa González Columbio, que moriría en 1903 y le inspiró algunos de sus libros más queridos, por ejemplo Tristitiae rerum (1906). Fundó revistas de corte modernista como Electra, La Revista Ibérica y La Revista Latina. El gran éxito de su pieza El alcázar de las perlas (1911) le abrió las llaves del teatro. Viajó por Portugal e Italia y se estableció durante más de diez años en América Latina; allí conoció a multitud de poetas y miembros de la intelectualidad local. Admirador del poeta nicaragüense Rubén Darío, fue su mejor y más fiel discípulo en la estética del Modernismo que ambos procuraron impulsar en España. Fue un poeta de obra torrencial y extensísima: más de cincuenta libros de poemas publicados y varios inéditos. También escribió varias novelas, y piezas teatrales tan populares como El alcázar de las perlas (1911) o Aben-Humeya (1913); su teatro es en su mayoría de naturaleza histórica, y en él domina la gran escenografía y el lujo formal. Sus primeros poemarios (Intimidades, de 1898) y Luchas, de 1899) presentan fuertes reminiscencias del Romanticismo tardío de José Zorrilla (musicalidad, temas orientales) y del Colorismo de Salvador Rueda. Con La copa del rey de Thule (1900) se insertó decididamente en el Modernismo, de cuya renovación poética fue el más temprano portavoz y principal artífice. En efecto, invitó a Juan Ramón Jiménez a ir a Madrid a "luchar por el Modernismo" y, como éste más tarde le recordaría, fue "el paladín, el cruzado, el púgil del modernismo". No obstante, a pesar de la importancia capital que logró adquirir en el contexto literario del novecientos, la obra del poeta, dramaturgo y novelista almeriense ha llegado hasta nuestros días difuminada por el olvido de los lectores y la escasa atención editorial y académica que ha venido padeciendo durante décadas. Sus libros más importantes coinciden con los primeros años de siglo. A partir, aproximadamente, de 1906 surge en sus versos una nota orientalista que explotará hasta la exageración. Entre otros libros poéticos destacan Bajo la lluvia, 1910; Los remansos del crepúsculo, 1911; Andalucía, 1911. En la capital amista con Antonio Ledesma Hernández y Francisco Aquino y colabora en la prensa almeriense: La Crónica, La Provincia, El Ferrocarril. En una segunda etapa madrileña empieza a publicar en Revista Nueva y La Vida Literaria, además de afrontar la dirección de El Álbum de Madrid; se relaciona con Pío Baroja, Azorín, Ramiro de Maeztu, Valle-Inclán, Jacinto Benavente, Mariano Miguel de Val, Salvador Rueda, Amado Nervo y el mismísimo Rubén Darío. Aquejado de arterioclerosis, de insuficiencia gástrica y de hipertensión, entre otros achaques, enfermó gravemente en 1930 cuando se hallaba en Brasil, y volvió a España, donde sus males se agravaron en 1933; falleció en 1936.

Francisco Aquino Cabrera,Poeta Almeriense.

Francisco Aquino Cabrera, más conocido como Paco Aquino, fue un poeta español nacido en la ciudad de Almería (España) en 1868. Perteneció a una generación de escritores y poetas almerienses de gran éxito a nivel nacional, a la que pertenecieron también Francisco Villaespesa, Antonio Ledesma o José Durbán Orozco, de los que fue amigo. Con este último y Miguel Jiménez Aquino publicó en 1890 una colección de cincuenta sonetos, Flores de la Alcazaba'. En 1893 participa en la lectura de poemas celebrada en homenaje a José Zorrilla y Moral, fallecido en febrero de ese año. En 1896 participa en la tertulia de La Trastienda que reúne a los principales literatos almerienses. En 1899 participa en la velada que celebra la inauguración del ferrocarril Linares-Almería que por fin conecta la capital almeriense con Madrid, de la que se hace eco en la capital Francisco Fernández Villegas, Zeda, en las publicaciones Vida Nueva y La Época. En 1899 publica el libro de versos Tinta en balde, y el año siguiente, 1900, el libro de poemas Sensaciones, editada por la librería de Fernando fe de la capital española, prologada por José Jesús García y comentada por Leopoldo Alas, Clarín, desde Madrid Cómico. De la mano de Villaespesa, conocerá las tertulias literarias de Madrid. En 1904 participa en otra velada poética, organizada por la Federación Local de Sociedad Obreras, de la que da cuenta Carmen de Burgos, Colombine, en sus memorias. En 1912 aparecerá Al vuelo, libro póstumo prologado por David Estevan.

José María Martínez Álvarez de Sotomayor,Poeta Almeriense.

José María Martínez Álvarez de Sotomayor (Cuevas del Almanzora, Almería, 28 de septiembre de 1880 - ibídem, 20 de mayo de 1947),Poeta. Era el segundo de los tres hijos que nacen del matrimonio entre Pedro Martínez Soler y Teresa Álvarez de Sotomayor Flores, es bautizado el 2 de octubre en la iglesia parroquia de Nuestra Señora de la Encarnación. Pertenecía a una familia, la materna, con larga tradición, tanto en el terreno militar como en el artístico. . Sobre los primeros años del poeta apenas hay datos datos. Los recuerdos de su infancia quedan reflejados en el poema «Inocencia». «De allá mi infancia remota lo que a mi recuerdo llega con más profunda emoción de dulzura y de pureza es el tiempo en que mi nombre lo ignoraba mi inocencia». El poeta decía de su infancia: “Pues verá: cuando yo era aún pequeñito, me entretenía en escribir a mis compañeros de colegio en verso. La facilidad con que entonces lo desarrollaba me inclinó a lo que después habla de ser mi distracción favorita, y que luego, andando el tiempo, se habría de convertir en una pasión insuperable. Todavía conservo, como prueba de mis primeros trabajos, unas cuantas cartas que por mis antiguos compañeros me han sido entregadas, para así mejor reme¬morar mis primeros pasos por la literatura.”. Se sabe que estudió en el colegio de enseñanza privada «Nuestra Señora del Carmen» donde el 27 de septiembre de 1890 realiza el examen de la primera enseñanza, obteniendo la calificación de «Sobresaliente» Este mismo año de 1890 inicia los estudios de Bachillerato, examinándose en el Instituto de Segunda Enseñanza de Almería. Durante los cinco años en los que se dedica a estos menesteres (1890-1895), logra unas calificaciones más que notables. El 29 de junio de 1895 realiza los ejercicios para obtener el Grado de Bachiller. A pesar de sus éxitos en los estudios, Sotomayor no los prosigue en la Universidad, sino que se decide por la carrera militar, siguiendo la antigua línea castrense de la familia. Ingresa en la Academia Militar de Toledo, pero apenas permanece en ella dos o tres meses. Cuando se encuentra sometido a la férrea disciplina del Ejército, se da cuenta de que ése no es su camino, y abandona Toledo poco antes de que finalice el siglo. El poeta, reconoce que las armas no son su fuerte, y, de la capital del Tajo, se traslada a la capital del Manzanares. De su estancia en Madrid sólo se sabe que llevó una vida bohemia, formando, junto a unos amigos, una estudiantina que recorría los cafés. Se mantiene de lo que logra recaudar de estas actuaciones y del dinero que, desde Cuevas del Almanzora, le manda su madre. Precisamente, es a su madre a quien le dedica el poema: «Un año hace que el viento llevóse al infinito tu hálito postrero, mi única ilusión» Refiriéndose, claro es, a la muerte de la madre. Teresa muere en 1907, es forzoso pensar que este poema sea de 1908. El 1 de enero de 1905, contrae matrimonio, en Cuevas del Almanzora, con Isabel Márquez Gómez, la «fuente de los cantares» del poeta, a quien dedicará el libro que lleva su nombre. Viven primero en la plaza de la Constitución, número 15, donde nace el único hijo, Pedro José. En 1912, se trasladan a la calle de la Rambla, a una casa propiedad de los padres de Isabel. En primavera y otoño, Sotomayor se recluye en su cortijo de Calguerín, hoy, por desgracia, práctica mente destruido, y de claras reminiscencias moriscas. Allí escribía y recibía a los amigos con los que charlaba hasta la madrugada. Don Pepe Soto, como le llamaban en Cuevas del Almanzora, era visto en el pueblo como una persona extravagante, rara, que vivía fuera de la norma social de la época y de las costumbres «provincianas». Sin embargo, tenía un aspecto bonachón, era hablador y aficionado a las tertulias, de las que, sobre todo en el Casino del pueblo, era centro y principal animador. . En su primera época, solía llevar un “fez” (Tarbush) con la media luna, levita, fajín morado, y calzado con pantuflas, como puede verse en alguna fotografía (18). Esto enlaza con su gusto por lo árabe, característico de su primera etapa poética. En 1913 ya ha publicado Mi Terrera, su primer libro, con el seudónimo de Abén Ozan el-Jaráx. En el prólogo a esta obra, declara: «Yo soy el Kalifa, el Sultán de este reino, morada de mis quimeras, donde obedecen a mi mandato legiones de huríes y fantasmas y del cual son las huertas de Calguerín jirones desprendidos de él para embellecer con sus aromas, su alegría y su luz, lugar tan olvidado de las gentes». Como tal Kalifa, «se propone organizar la hacienda pública creando el impuesto de cédulas personales, moneda, billetes de Banco, sello de correo, títulos, condecoraciones, así como la publicación del «Boletín Oficial de mi Imperio». Llegó hasta tal punto su afición por esta cultura islámica que, siendo accidentalmente Secretario del Juzgado Municipal, no cobraba nada a las personas que inscribían a sus hijos con un nombre árabe. En estos años, en Europa se está desarrollando la Primera Guerra Mundial. Ante este conflicto, Sotomayor sostiene una postura ambigua, mientras el país se divide entre aliadófilos y germanófilos. Por un lado, como Kalifa, declara «la neutralidad armada» por otro, como poeta, compone versos como el soneto, titulado «Del Combate». En 1921 durante el mes de marzo viaja a Madrid, como era ya su costumbre dos veces al año (primavera y otoño) para encontrarse con escritores y perio¬distas de la capital del reino, y aprovecha este viaje (como haría también en otras ocasiones), para publicar su primer libro de poesías dialectales, Rudezas, que fue su primer éxito literario de carácter nacional. Políticamente, don Pepe Soto, durante la época de la dictadura de Primo de Rivera, fue miembro de la Junta de Defensa de Cuevas del Almanzora. A partir de 1931, defendió la causa republicana, componiendo, con motivo del tercer aniversario de la proclamación de la República, un apasionado poema. En noviembre de 1932 se da el nombre de "Poeta Sotomayor" al Grupo de Escuelas Graduadas de Niñas. Realiza varios recitales, muchos de ellos "de circunstancia", en Cuevas y ciudades limítrofes. Esto da una idea de la actividad intensa de recitales que desplegó el poeta en esta década. En 1934 se inscribe como militante del Partido Radical. El 8 de septiembre es declarado hijo adoptivo de Adra, después de su recital de poesías de Rudezas y Alma campesina en laFiesta de la Poesía. En febrero de 1936 se celebran elecciones, y el poeta colabora con la C.E.D.A. a pesar de su anterior creencia radical. El 9 de abril muere el poeta Francisco Villaespesa a quien Sotomayor admiraba sin reservas. A Villaespesa dedica varios poesías durante su vida y con él participa en actos y homenajes. El poeta, más famoso y experimentado, le aconsejó varias veces salir de Cuevas y lanzarse al mundo. Nunca lo hizo. Lo cierto es que la muerte de Villaespesa conmocionó a nuestro poeta tanto que le escribió un personalísimo poema que publicaria más tarde en su libro Isabel. El 20 de diciembre de 1938 muere Isabel de cirrosis hepática. El poeta hace dos promesas: dedicarle un libro de poemas y regalar una campana a Cuevas con el nombre de Isabel en relieve y una inscripción. Cumple una y otra. El día 1 de abril de 1939 termina la Guerra Civil. Durante este año, sufre persecución en Cuevas a causa de su poema al Batallón Floral por parte de jóvenes falangistas que arrojan su retrato desde el balcón del Ayuntamiento, y simulan su ahorcamiento en la plaza, delante del Ayuntamiento. Al mismo tiempo, su hermano Alberto es condenado a muerte. (El poeta y su hermana Ana Manuela consiguen que se conmute la pena capital por la de 30 años de cárcel). El 10 de abril de 1940 el poeta se casa en segundas nupcias con María Josefa Mula Sangerman. En 1944 publica Los caballeros del campo e Isabel en Madrid, y en 1946 Místicas. En 1947 publica en también en Madrid su Romancero del Almanzora, que es recibido elogiosamente por la crítica local y alguna nacional. Gran parte de su obra fue dedicado a su "patria chica" Almería, sin duda es uno de los personajes más influyentes dentro del regionalismo almeriense. Sotomayor muere ese mismo año en su pueblo natal de un cáncer de vejiga, a los 67 años. Es mi deseo que se me entierre en horas de madrugada para que no vayan tras de mi cadáver los que me zahirieron y mortificaron sin un halago en la vida, por el sólo delito de haber sido el poeta que más ha cantado la tierra de su cuna.

lunes, 12 de noviembre de 2012

Manuel Garcia Ferrè o el Libro Gordo de Petete.

Manuel García Ferré es un artista gráficohistorietista y animador argentino de origen español (Almería8 de octubre de 1929), radicado en Argentina desde los 17 años. Su arte ha sido orientado plenamente a los niños.
Manuel García Ferré (foto) nació en 1929 en Almería, España. En 1947 llegó a Argentina, y la animación era su principal fuente de ingresos, a través de centenares de cortos publicitarios (incluso, el personaje de "Anteojito" junto a su tío "Antifaz", comenzó como una campaña publicitaria más, ya que escalaban el Aconcagua con carpas "Cacique", cocinaban con "Aceite Cocinero" y tomaban mate con yerba "Nobleza (Gaucha")
En 1952 García Ferré realizó para el semanario infantil Billiken (de Constancio Vigil), su primer comic: Pi Pío, el cual se desarrollaba en un pueblo llamado Villa Leoncia, y donde aparecerían por primera vez Oaky e Hijitus. García Ferré solía agregar el sufijo "itus" al final de los nombres de los personajes (por ejemplo "Pichichus") como una manera de superar el karma que le provocó los varios años que estudió latín en la escuela. Creó su propia editorial, y, ya en el año1964, creó la "Revista Anteojito".

 También hizo una enciclopedia para niños y jóvenes (El Libro Gordo de Petete), y lanzó otras revistas ("Muy Interesante" y "Ser Padres Hoy"
García Ferré realizó, debido al éxito de sus personajes, episodios semanales televisivos de la serie animada "Hijitus". Además, en las décadas de 1970 y de 1980, realizó otros programas de TV con diversos personajes, como ser "Calculín y la familia", "El libro gordo de Petete" y "El club de Anteojito y Antifaz". Efectuó, además, una serie de largometrajes cinematográficos: "Mil Intentos y un Invento" (1972, reestrenada en 2001 con nueva banda sonora y nuevo título: "Anteojito y Antifaz: Mil Intentos y un Invento"), "Las aventuras de Hijitus" (1973), "Petete y Trapito" (1975), "Ico, el caballito valiente" (1981), "Manuelita la tortuga" (1999, reestrenada en 2005, basado en el personaje de María Elena Walsh), "Corazón, las alegrías de Pantriste" (2000) y "Soledad y Larguirucho" (2012)


En 1967 estrenó en televisión la serie de dibujos animados Hijitus, que se transmitió diariamente por Canal 13 hasta 1974. Fue la primera serie televisiva de dibujos animados de la Argentina y la más exitosa de América Latina, en toda su historia.1
En 2009, la legislatura de la ciudad de Buenos Aires lo declaró ciudadano ilustre mediante la ley nº3.150. Se realizó una ceremonia con la presencia del dibujante y otras autoridades comunales.2
En 2009 participa con un original del su personaje Hijitus, realizado para el diario Río Negro de Argentina; en la muestra "Bicentenario: 200 años de Humor Gráfico" que el Museo del Dibujo y la Ilustración realiza en el Museo de Artes Plásticas Eduardo Sívori de Buenos Aires, homenajeando a los más importantes creadores del Humor Gráfico en Argentina a través de su historia.

martes, 23 de octubre de 2012

Isabel II, 150 años de una visita real


En octubre de 1862, la reina Isabel II visita Almería. Era la primera visita real que vivió la ciudad después del paso de los Reyes Católicos tras la toma de la cuidad por los cristianos. Almería se preparaba para el acontecimiento que iba a cambiar su historia, sin embargo, nada de eso fue así: ilusiones rotas, dispendio y lujos para atender a una reina más conocida por sus aventuras de cama que por su gestión. La visita de la reina fue una frustración, la historia de un sueño roto en Almería.
Isabel II visitò Almeria,el 20 de Octubre de 1862. 
Almería vivía sumida en el ostracismo. Una tierra olvidada durante siglos, a la que apenas habían llegado las comunicaciones y que se había convertido en un foco de pobreza e injusticia social, donde abundaban los pobres que no tenían nada que llevarse a la boca, y los que tenían, apenas se preocupaban del resto de la población. El siglo XIX fue una de las épocas de transformación de la sociedad de esta provincia, es más, de esta provincia en sí. Fue un momento en el que floreció una industria minera que invirtió los flujos migratorios y convirtió a Almería en una provincia de destino. Tal fue el auge de la minería que se llegaron a contar unos 300.000 habitantes en toda la provincia, 30.000 de ellos en la capital.
Estaba claro que Almería vivía una época de crecimiento. Era el tiempo de la expansión de la ciudad, del derribo de las murallas árabes, de un esplendor económico auspiciado por la explosión de la minería en las sierras de la provincia; una época en la que algunos almerienses hicieron grandes fortunas con la exportación de materias primas a toda Europa. El mineral, la fruta y el esparto eran los tres pilares del crecimiento económico de la provincia. Sin embargo, este esplendor se quedó en las capas altas de la sociedad. El pueblo llano pasaba hambre, no tenía recursos ni salidas y estaba muy necesitado de alegrías.
Era generalizada la sensación de abandono que se sentía en la provincia, una Almería marginal, en la periferia, y apartada de toda la modernidad que estaba llegando a otros puntos del país. Una provincia aislada prácticamente, en la que las infraestructuras de transporte brillaban por su ausencia. Así era la Almería que el 20 de octubre de 1862 vivió un acontecimiento que, muchos pensaron, iba a cambiar la historia de esta provincia para siempre, que iba a significar el inicio de un camino de progreso que nunca existió, porque Almería siguió siendo la misma. Bueno, algo más pobre después de gastar lo que tenía y lo que no en agasajar a la reina Isabel II y a toda la corte que la acompaña en su visita a la ciudad.
La visita que Isabel II realizó a Almería fue una de las paradas del viaje que la reina realizó por Andalucía y Murcia, que la llevó por todas las provincias de la comunidad excepto Huelva, que no pudo disfrutar con la presencia de su reina. Son varios los historiadores que califican este viaje como un lavado de imagen realizado por Isabel II, una reina con muy mala fama por una pésima gestión y por el lujo del que se hacía acompañar. Una reina que necesitaba el cariño de sus gentes y que lo buscó de forma ansiosa para apaciguar los movimientos que se sucedían en su contra por una y otra parte del país.            El retrato del Pabellòn del esparto fuè una de las primeras fotografias de Almeria.
El historiador y director del Departamento de Historia del Instituto de Estudios Almerienses, José María Verdejo, está convencido de que la reina vino a Andalucía para ganarse el apoyo de la gente del pueblo y recuerda los movimientos de protesta que había en la época, como el sucedido en Loja (Granada) unos años antes y que acabó con varios muertos; o el caso de Angelillo, el hijo del farmacéutico de Berja, que en 1861 tomó cierta fama por sus acciones como bandolero. Signos del descontento hacia el reinado de Isabel II.
Isabel II partió de Madrid para entrar en Andalucía por Jaén, y así visitar Córdoba, Sevilla y Cádiz, desde donde regresa a Sevilla y a Jaén, para continuar con la segunda parte de la visita por Andalucía, que la lleva por Granada, Málaga, Almería, Cartagena y, a través de Murcia, regresar de nuevo a Madrid.
A Almería llegó el 20 de octubre de 1862, procedente de Málaga. Llegó al puerto de Almería, todavía sin terminar, con una comitiva de una decena de barcos, ya que en su viaje, la reina se hacía acompañar de una corte de unas cincuenta personas, cuatro ministros y dos de sus hijos, María Isabel y el que años más tarde fue Alfonso XII.
El historiador Antonio Sevillano no ve nada positivo en la    .visita que la reina realizó a Almería y piensa que su paso por la ciudad fue un desastre para la economía local. Casi como un ‘Bienvenido Mr. Marshall’ a la almeriense fue el paso de Isabel II por Almería. “Una reina que sólo dejó de legado para la ciudad unos vestidos y un manto para la Virgen del Mar”, lamenta este historiador.
Almería vivía una auténtica euforia con la visita de Isabel II. “Imagínate, una tierra completamente olvidada se convertía en destino de una reina”, dice Antonio Sevillano, que explica que fueron 80.000 personas las que llegaron de todos los puntos de la provincia para ver el paso de la reina por Almería. Esta enorme concentración de personas también fue recogida por el cronista oficial de la reina, Francisco M. Tubino, en 'Crónica del viaje de SS. MM. y AA. RR. a las provincias de Andalucía', donde hacía referencia al jolgorio de estas gentes que interpretaban “sonidos indígenas”, que Antonio Sevillano interpreta como una referencia a cantes flamencos de la época.
En un principio, la visita de la reina supuso una inyección de moral en la provincia de Almería, una sensación que contrarrestó con los beneficios obtenidos de su paso por la ciudad, que prácticamente fueron nulos.
Y la ciudad se volcó completamente con su reina. No sólo las gentes del pueblo llano, también las instituciones y los pudientes de la época lo dieron todo para que Isabel II se acordara de Almería y tuviera presentes sus reivindicaciones. El Ayuntamiento de Almería se gastó 100.000 reales, una cantidad de dinero que equivalía al presupuesto de la ciudad para un año entero. Ese dinero sirvió para engalanar la ciudad, acondicionar los lugares por los que pasó la comitiva real, así como para sufragar los gastos de banquetes e infraestructuras que requería tan señalada visita, algo que no ocurría desde la toma de Almería por los Reyes Católicos.
Fue tal el gasto que hizo la ciudad en la visita de la reina que se cogió parte del dinero destinado al Cementerio de San José, cuya construcción tuvo que esperar hasta una coyuntura más favorable. Además, también se gastó el dinero previsto para cubrir la plaza de arquitecto municipal. Un volumen de gasto que no podía soportar la cuidad, pero en el que se embarcó para dejar una buena impresión de Almería a la reina y demostrarle que no era una tierra tan pobre como se decía en el resto del reino. “Se  echó la casa por la ventana para demostrar que no éramos menos que el resto”, dice Antonio Sevillano.
El mismo cronista recogió que la Diputación tenía preparado un coche lujoso cedido por un particular, sin embargo, los comerciantes decidieron comprar uno para la ocasión, que encargaron en París. El carruaje era tan lujoso, 20.000 francos costó, que “el periódico L'Illustration de París publicó un dibujo de ella con su correspondiente descripción”, explica Tubino en su crónica. Sin embargo, Antonio Sevillano confiesa que no se cree del todo que trajeran semejante carruaje, y la duda le viene porque piensa que no había tiempo suficiente para construir el coche y trasladarlo hasta Almería desde París.
Prácticamente todos los sectores de la sociedad almeriense se volcaron con la visita de la reina: las familias pudientes como los Jover, Campos o Roda prepararon sus casas para alojar al personal que venía con Isabel II; la Iglesia realizó importantes gastos en preparar sus templos; incluso el sector minero se volcó con la visita y le regaló una torta de plata fundida valorada en unas 25.000 pesetas, todo para que la reina tuviera en cuenta las reivindicaciones de este colectivo, relacionadas principalmente con la falta de infraestructuras de comunicación de Almería.
Otro gran obsequio fue el ofrecido por el sector del esparto, quienes ordenaron construir una pieza de arquitectura efímera, conocida como el Pabellón del Esparto, llena de todos los lujos posibles para recibir a la reina nada más que bajara del barco, un lugar de descanso y aseo para Isabel II y todo su séquito. Esta construcción llamó la atención de Charles Clifford, un fotógrafo británico que acompañó a Isabel II en su viaje por Andalucía. Clifford es autor de las dos primeras fotografías que se tomaron de Almería: una de ellas era el suntuoso Pabellón del Esparto; y la otra, una panorámica de la ciudad tomada desde el entorno de lo que hoy es La Chanca.
Antonio Sevillano llama la atención de la vinculación de Isabel II con la Iglesia y que se puso de manifiesto en su visita a Almería. La reina no visitó el Ayuntamiento de la cuidad y los actos oficiales con las autoridades locales se desarrollaron en el Gobierno Político y Militar y de la Diputación, instalados en lo que hoy es el convento de Las Claras. Pero sí estuvo presentando sus respetos en la catedral, el hospicio, dependiente de la Iglesia; y en la iglesia de la Virgen del Mar. Era una reina con una vinculación muy profunda con el clero, a pesar de llevar una vida nada ordenada para la moral católica, con un marido, Francisco de Asís, homosexual y una colección de amantes, padres de algunos de sus hijos, que incluso llegaron a ostentar puestos importantes en el Gobierno.
Y tal como vino se fue. Isabel II estuvo unas ocho horas en la ciudad y su paso por Almería sólo valió para contentar a los enfervorecidos vecinos, que se sentían especiales por que la máxima autoridad les visitaba.
En este sentido, Antonio Sevillano mantiene que la reina visitó Almería como una manera de lavar su imagen. “Isabel II vivía un momento muy complicado y se veía fuera del trono, seis años después tuvo que huir del país”, explica este historiador, “de ahí su interés por acercarse al pueblo”.
A los almerienses de la época sólo les quedó eso, la satisfacción de ver a la reina de cerca, porque ni se alcanzaron acuerdos para mejorar la situación de Almería, ni se obtuvo más beneficio que el que pueden dar un montón de facturas, que ahogaron las cuentas públicas durante varios años. Eso sí, Isabel II tuvo un gesto de gracia con muchos presos de la ciudad que fueron amnistiados. Esa medida costó 1.600 reales a la ciudad. Lo demás, frustraciones y promesas incumplidas.
Al atardecer, Isabel II y su séquito subieron a los diez barcos atracados en el puerto y partieron camino de Cartagena.

sábado, 13 de octubre de 2012

El Ìndalo,Ameria.

Quien no conoce el Indalo, es parte de la historia y de la simbologia de Almeria, ese hombre que coje un arco que fue encontrado en la cueva de los Letreros, situada en la falda del Maimón, en el municipio de Vélez-Blanco. Se trata de una p
intura rupestre del Neolítico tardío o Edad del Cobre. Representa a una figura humana con los brazos extendidos y un arco sobre sus manos, si bien su significado no ha sido aún esclarecido de forma definitiva existiendo también varias teorías que apuntan a cierta divinidad en el dibujo. Actualmente es un símbolo de Almería. Pintada por nuestros antepasados es hoy imagen absoluta de Almería en el mundo, y no es extraño encontrarla en los sitios menos esperados, utilizado incluso por gente que no sabe de donde procede. Se dice que es una imagen que trae suerte.
La Cueva de los Letreros, y más concretamente el indalo, fueron descubiertos hacia 1868 por el almeriense Manuel de Góngora y Martínez. Dicha cueva, que da cobijo al Indalo, fue declarada Monumento Histórico Nacional en 1924 y posteriormente Patrimonio de la Humanidad.
Durante siglos, antes de la catalogación del indalo por parte de los estudiosos, fue símbolo de buena suerte y considerado un tótem en el norte y levante de la provincia de Almería, especialmente en Mojácar, donde lo pintaban con almagre para proteger las casas de las tormentas y elmal de ojo. Se le llamaba el «muñequillo mojaquero».
A mediados del siglo XX fue tomado como símbolo y bandera de un movimiento intelectual y pictórico encabezado por Jesús de Perceval, discípulo un poco anarco de la visión (véase noucentista) mediterránea del filósofo Eugenio d'Ors. Por su parte, Perceval reivindicaba la postura vital, la cosmovisión de lo almeriense y la esencialidad de las culturas anteriores desde la antigüedad, en un renacer constante del clasicismo considerado como movimiento eterno que se renueva cíclicamente.
Tan fuerte fue el simbolismo del Indalo para esos artistas e intelectuales que pusieron a su grupo el nombre de movimiento indaliano. Los indalianos veían en su enseña un hombre ancestral sosteniendo un arcoiris y simbolizando un pacto entre el hombre y los dioses para evitar futuros diluvios. El estudio del dibujo muestra que la figura no representa otra cosa que un arquero apuntando hacia el ave que vuela sobre él. La palabra indalo podría tener su origen en la lengua de los íberos:indal eccius, 'mensajero de los dioses'; sin embargo es más reconocido el origen del nombre en homenaje al patrón de la ciudad de Almería, San Indalecio.
El dibujo que da forma al indalo se puede encontrar no sólo en muchos de los abrigos de la Comarca de los Vélez, sino que además, hay constancia de figuras muy similares fuera de la geografía española. Un famoso ejemplo es el dibujo situado en el Templo de Ramsés II en Abydos.
En las últimas décadas, el indalo se ha convertido en el símbolo más representativo de Almería y lo almeriense. De hecho, es típico entre los turistas llevarse un indalo de recuerdo.
El indalo está presente en muchos logotipos, nombres de empresas o tiendas. El ejemplo más conocido es el escudo de la UD Almería, que está basado en un indalo.

viernes, 12 de octubre de 2012

Casa del Cine,Almeria.

La Casa del Cine de Almería es
un museo ubicado en la ciudad de Almeria y dedicado al papel desempeñado por la ciudad y provincia de Almería en la industria cinematográfica internacional como plató natural de películas, series, anuncios publicitarios y videos musicales.
Este museo, inaugurado el 15 de enero de 2011, se ubica en el llamado Cortijo Romero, también conocido como Finca de Santa Isabel, Casa Balmas o Casa de la Torre, un palacete burgués construido en el año 1866 en el que durante los años 1960 y 70 se alojaron numerosas estrellas del cine de Hollywood, como Peter O'Toole o Yul Brynner, directores como David Lean, Sam Spiegel, Sam Wanamaker y Rainer Werner Fassbinder o cantantes como John Lennon y Ringo Starr.
 La restauración y el proyecto museográfico corrió a cargo de un equipo multidisciplinar coordinado por el arquitecto Ramón de Torres. El espacio expositivo gira en torno a varias salas en las que se hace un recorrido por las películas rodadas en la provincia de Almería desde mediados del siglo XX hasta la actualidad, los actores y directores que participaron en ellas (con vestuario, objetos y elementos de atrezo utilizados por Sergio Leone, Steven Spielberg, Clint Eastwood, Antonio Banderas, Claudia Cardinale, Raquel Welch oPenélope Cruz) y las localizaciones utilizadas en la ciudad y otros lugares como el desierto de Tabernas o el cabo de Gata. Además, se recrea el recibidor (con solería decorada y frisos de madera) y el jardín tal y como debieron ser en el siglo XIX.
John Lennon y el Cortijo Romero
Parte del espacio expositivo gira en torno a la estancia durante poco más de un mes, entre octubre y noviembre de 1966 de John Lennon, quien se alojó en el Cortijo Romero mientras rodaba la película Cómo gané la guerra, de Richard Lester. Según declaró a la revista Rolling Stone en 1968, Lennon compuso el temaStrawberry Fields Forever durante su estancia en Almería y grabó una primera versión del mismo, las Santa Isabel demos en el cuarto de baño del palacete. Allí lo visitaron su primera esposa, Cynthia Lennon, y Ringo Starr. Al parecer, el Cortijo Romero le recordaba a Strawberry Field, un antiguo orfanato en cuyo jardín solía jugar durante los veranos. Se cuenta que en esta casa, ocurren fenómenos inexplicables, contados por el director alemán Rainer Werner Fassbinder, que entró en locura en esta casa y la esposa de John Lennon, donde se oían ruidos extraños y, visiones nocturnas, relatadas por los actuales vigilantes de La Casa del Cine, anteriormente llamada Casa de Santa Isabel. En ella se dice que se ahorcó un masón durante la Guerra Civil Española, presa del pánico.
Se especula asimismo que estando en Almería, el componente de The Beatles se planteara abandonar el grupo por primera vez. No en vano, pocos días después de su regreso de España, conoció a Yoko Ono en una exposición en Londres.
Fuente:Wikipedia.