martes, 23 de noviembre de 2010

LA MEDINA Y LA ALCAZABA



EL ESTANDARTE DE LA MEDINA: LA ALCAZABA I: La entrada defensiva

Sería Abderramán III quién tras su fundación en el año 955, ordenará amurallar el núcleo primitivo de la nueva medina (ciudad) creada, una Alcazaba para su defensay una Mezquita Mayor como lugar de oración.

La nueva ciudad o medina, tendrá el diseño urbanístico defensivo de todas las calles musulmanas: laberínticas, estrechas, con pendiente y de dificil acceso. Lo principal era no tener un acceso fácil a su defensa principal: La Alcazaba.
La Alcazaba, que comenzará a construir Abderramán III en el 955, coincidiendo con la fundación de la ciudad, se alza sobre un cerro, un sitio estratégico para poder defenderla y vigilar el Puerto de la ciudad observando las embarcaciones de entrada y salida. Un puerto que se convirtió en el más importante de Al-Andalús a finales del siglo X principios del XI, donde el comercio cobró una especial importancia.

La Alcazaba posee una entrada defensiva con una superposición de cuerpos: la entrada principal se realiza mediante la torre de la guardia o torre casi albarrana( son las torres separadas de la fortaleza que forman parte de su acceso). No llega de ser del todo albarrana, porque se encuentra junto a la fortaleza. Esa puerta de la Guardia estaba vigilada las 24 horas del día para dar acceso al interior de la fortaleza o impedirlo. La torre superpuesta es la de los espejos. Cuenta la tradición que el cuerpo de la guardia se situaba en la parte superior de la torre y hacían señales con espejos cuando alguna embarcación entraba al Puerto, si esas señales eran contestadas, no era embarcación peligrosa, pero si llegaban varias embarcaciones y no hacían señales con dichos espejos, hacia suponer que los barcos no llegaban en son de paz, y por ello se alertaba a la población y se cerraban todas las puertas de las murallas.

La entrada en la actualidad es en zig-zag, pero con escalones para poderlos subir más comodamente. En la antiguedad, esos escalones eran un simple camino inaccesible de tierras y piedras para hacer mucho más dificultoso la entrada a la fortaleza. Podrían entrar derribando con arietes la primera puerta, la de la Guardia, subían con dificultad a duras penas y con fatiga con carros y los arietes (troncos de madera) para abrir las puertas, pero el atacante si conseguía acceder a la entrada defensiva y salvar las dos torres: la de la Guardia y la de los Espejos, llegaban a un lugar donde ya era imposible entrar a la Alcazaba : la Puerta de la Justicia.


La Puerta de la Justicia era el lugar donde ya se impedía el acceso a los recintos de la Alcazaba, esta puerta estaba en recodo, no tenía un acceso frontal sino lateral. De tal forma que cuando los atacantes llegaban con carros y arietes, al llegar a esta puerta que tenia varias puertas antes de entrar al patio principal que tenia, cuando derribaban cada una de las puertas con el ariete, podían entrar hasta el patio reducido de la puerta. Pero allí se quedaban atrapados con el ariete porque la otra puerta que daba acceso a los recintos de la fortaleza no era frontal sino en recodo (lateral) y como el tronco era de grandes dimensiones no podía girarse, y de este modo desde arriba de la Torre o Puerta de la Justicia, a los atacantes les echaban de todo: piedras, flechas, aceite hirviendo y hasta el contenido de las letrinas. Allí en dicho lugar quedaban aniquilados. Por tanto esta puerta tenían un carácter muy defensivo porque era la entrada a los recintos.

sábado, 20 de noviembre de 2010

LA FUNDACIÓN DE ALMERIA

Breves apuntes sobre la fundación de Almería( Almariyya)

Hay que subrayar que antes de la fundación oficial de Almería, había un asentamiento romano importante , que no llegó a la categoria de ciudad pero si se atestigua que fue relevante como queda constatado en la fábrica de salazones romanos que tenemos en la zona del Parque Nicolás Salmerón que se encuentra en el interior del Centro de Interpretación Puerta de Almería, que en la actualidad abre temporalmente y que contiene también una pieza transcendental en la fundación de la ciudad: un fragmento de la muralla litoral del nucleo de la Medina del siglo X.

Por ello primero la Urci romana y después Bayyana musulmana fueron las capitales que situadas en el interior, contaban en la costa con un fondeadero y una torre de vigilancia.




En este sentido, en el siglo IX , antes de la existencia de la ciudad de Almeria , la cora administrativa se encontraba en el actual pueblo de Pechina (antiguamente Bayyana) y esta cora tenía un puerto o pequeño fondeadero en el arrabal (barrio) marítimo de Bayyana , que servirá de base para la posterior fundación de Almería o Almariyya.



Este arrabal marítimo de Bayyana existía un pequeño núcleo habitado por comerciantes y pescadores y en la parte superior del cerro (donde está ahora el recinto cristiano de la Alcazaba) se situaba vigilando constantemente una torre vigia: Almariyyat-Bayyana(la atalaya de Pechina), de la que no quedan restos.

Tras un ataque Fatimí, en el siglo X, Abderramán III vé las posibilidades comerciales y defensivas del Puerto de Bayyana, en él vé un puerto natural que aprovecha la bahía existente a uno y a otro lado de la desembocadura de la Rambla de la Chanca, que permitía abrigar los barcos tanto de los vientos de levante como de poniente. Fué esta la situación tan privilegiada la que llevó a decidir a Abderramán III que en dicho puerto se situaría la escuadra del califato, lo que le daría una importancia y un gran movimiento a la zona. De esta forma se trasladará la cora administrativa y decide fundar la ciudad de Almariyya en el año 955, para lo cual amuralla el nucleo habitado alrededor del puerto o fondeadero y le dará la categoria de Medina (de ciudad). Paralelamente, ordenará construir una Alcazaba para defensa de la ciudad y una Mezquita Mayor como lugar de oración.




De la calle principal de la Medina (actual Almedina), Abderramán III hizo de ella su eje fundamental de la nueva ciudad fundada. Un diseño de ciudad laberíntica (como todavía hoy existe) con callejones sin salida y sin plazas, con calles estrechas y con pendientes, con una única función que ese diseño formase también parte de la defensa de la ciudad y que ningún atacante pudiese acceder hasta su estandarte defensivo: la fortaleza (La Alcazaba).

miércoles, 17 de noviembre de 2010

PALACIO DE LOS MARQUESES DE CABRA

Palacio de los Marqueses de Cabra: un palacio que encierra una singular historia familiar.

Interior del Palacio de los Marqueses de Cabra. Foto Visita Teatralizada "Almería de Leyenda", donde se cuenta el suceso trágico que ocurrió en dicha vivienda palaciega.

Esta Casa- Palacio de mediados del siglo XIX, actual sede del Archivo Histórico Municipal, posee las características de un palacete de la aristocracia, una vivienda monumental, donde en la parte baja se encuentra la portada y en el primer piso la parte noble con sus artísticas rejerías. Finaliza todo el conjunto en una cornisa, se encuentra en la calle Árraez con calle la Reina y su fachada principal da a la Plaza Campoamor.
Este Palacio de los Marqueses de Cabra, primeramente fue la Casa Palacio de Don José Jover. En ella vivía el matrimonio formado por D. José Jover y Doña María Greppi, Dicho matrimonio tuvo descendencia: José y María. María Jover, la hija, es la protagonista de este relato.
María Jover, con 18 años se casó en 1850 perdidamente enamorada de Martín Belda, 14 años mayor que ella y diputado a Cortes por Cabra (Córdoba). A Martín Belda le atrajo de María, su gran belleza y simpatía , pero su principal interés era la fortuna que poseía. Pese a la oposición de sus Padres, María consumó el matrimonio que duró un período muy corto, separándose tras la muerte de su único hijo.

Tras romperse el matrimonio, el marchó Madrid y ella se quedó en Almería. En 1874 se le concedió el título de Marqués de Cabra a Martín Belda, que María también ostentó como marquesa consorte. Finalmente Martín Belda murió en 1882 y ella siguió ostentando el título de Marquesa consorte de Cabra.
María Jover, tras la separación, vivió con su servidumbre en una casa aledaña a la principal de su padre José Jover , sin pensar lo que ocurriria pocos años después en su vivienda paterna. En 1879, se produjo un hundimiento de la vivienda Palacio de Don José Jover, que estaba habitada por su viuda María Greppi y madre de María Jover, Marquesa de Cabra. El hundimiento de la vivienda fue producido al ceder uno de los pilares de la edificación y la cúpula que cubría el patio principal, se desplazó horadando el techo y cayendo en vertical sobre la habitación en que se hallaba gravemente enfermo el hermano de la Marquesa de Cabra (José), que estaba acompañado por su mujer, por su madre (María Greppi) y por una criada. Los cuatro murieron.

Tras la reconstrucción del edificio, la Marquesa, se fué a vivir al Palacio, conociéndose desde entonces como el Palacio de los Marqueses de Cabra, pero realmente era de la Marquesa de Cabra, porque fué ella quién vivió en dicho Palacio sin el Marqués. La Marquesa, vecina del Convento de las Puras, fue amiga y benefactora, compartiendo horas de devoción con las monjas, llevando una vida austera, encontrándose al fallecer sorprendentemente en la bancarrota, debido a su extremado altruismo y generosidad. María Jover, la Marquesa consorte de Cabra, propietaria del Palacio de los Marqueses de Cabra, murió en 1907 a la edad de 75 años.
¡Cuanta historia contiene este monumental edificio del siglo XIX! ¿La conocían los almerienses?, pues ya saben algo más de este singular edificio, actual sede del Archivo Histórico Municipal.