lunes, 3 de enero de 2011

La Plaza de Toros de Almería: una Plaza Monumental



LA PLAZA DE TOROS: EL COSO DE VILCHES

La plaza de Toros, empezó su construcción el 13 de agosto de 1887, gracias a la iniciativa de varios empresarios emprendedores de la época. En la Feria de agosto en Honor a la Virgen del Mar , y concretamente el 26 de agosto de 1888 la nueva Plaza de Toros, conocida popularmente como “El coso de Vilches” se inauguró con un cartel espectacular de toreros y ganaderías, caso de “Lagartijo” gran torero cordobés y “Mazzantini”, célebre torero de procedencia italiana.

Pero antes de su inauguración, la Plaza de Toros de Almería tuvo varios emplazamientos. Está constatado que a mediados del siglo XVII en la antigua Plaza de las Cañas, del Zoco, Plaza Vieja (como es conocida) o de la Constitución en la actualidad, se celebraban corrida de toros, acabando estos festejos en dicha plaza porticada en el año 1840.

La primera Plaza de Toros construida como edificación para estos festejos, se encontraba situada entre los solares de la calle Granada y Murcia, en el margen derecho de la Rambla, donde parte del solar lo ocupa en la actualidad la zona conocida como “Malecón de los Jardinillos”. De toda esa zona queda un testigo que recuerda a la Plaza, es la Calle Gordito y queda también restos de la antigua Plaza en el Patio Gordito.

La calle Gordito está dedicada a Antonio Carmona, apodado “El Gordito”, un torero que tenía una visión particular de la llamada “Fiesta Nacional”. Esta Plaza conocida como “Coso de Belén”, comenzó a construirse en el año 1847, pero en agosto de 1848, el Gobernador Civil dio permiso para mejorar sus instalaciones que se habían quedado pequeñas. La plaza era un anfiteatro circular murado con un aforo máximo de 4.000 localidades con el añadido de instalaciones complementarias en graderío y palcos.

A pesar de esta remodelación a finales del siglo XIX, la Plaza se volvió a quedar pequeña y además incómoda, teniendo en cuenta las mayores necesidades que pedía una burguesía cada vez más numerosa y rica. Para dar solución a este problema, se organizó una sociedad dirigida por lo más granado de la burguesía almeriense, entre los que destacaban Felipe Gómez Vilches, como presidente de la Sociedad y la Junta Directiva formada entre otros por Emilio Pérez Ibáñez, Francisco Jover y Tovar y los arquitectos provincial y municipal Enrique López Rull y Trinidad Cuartara Cassinello. Finalmente la sociedad compró unos terrenos en la llamada “Huerta de los López”, al final de la calle Calvario. En esta nueva Plaza de Toros construida a instancias de la burguesía local, no escatimó gastos en su construcción ni en el empleo de materiales ni en la mano de obra y doblaba a la antigua en capacidad: 9.054 personas.

Su edificación tiene una característica especial, su exterior es una estructura poligonal de 20 lados, tres de los cuales se adelantan formando portadas monumentales: la de sol, sombra y principal. De las cuales, destaca la orientada al Sur que es la que se corresponde con la entrada principal. Ésta se concibe como un verdadero arco de triunfo con tres vanos, ocupando la calle central, el vano principal de medio punto sobre el que campea un emblema policromado en relieve formado por una cabeza de toro y varios instrumentos relacionados con la lidia. En la parte superior de la puerta 3 arcos tripartitos de herradura y en las calles laterales óculos de piedra . El conjunto se corona con un frontón curvo con figuras monstruosas en su arranque. Junto a la portada monumental y principal se encuentra una de las esculturas que posee la ciudad, en este caso relacionada con el edificio en particular, dedicada a uno de los célebres toreros almerienses, Julio Gómez Cañete “Relampaguito”, inaugurada en 2008. La figura del torero se apoya en un basamento a modo de podium circular con albero simulando el ruedo, estando la figura en actitud de salir a realizar el paseíllo.

Si el exterior es poligonal, su interior es circular. Interiormente está dotado de todas las infraestructuras necesarias para la realización del festejo: corrales, chiqueros, hospital, capilla. En el tendido y el ruedo circular se pueden observar tres plantas, que es toda una joya decorativa. Los tendidos y graderíos descansan sobre finas columnas de hierro fundido. En el último piso en las andanadas y palcos, de las columnas arrancan arcos rebajados con medallones donde se inscriben relieves de cabezas de toreros, en el graderío aparecen columnas que terminan en cabezas de caballos a modo de capiteles. También destacan alrededor de todas las barandillas o balconadas, donde el día del festejo se cuelgan los vistosos mantones de manilas, curiosas banderillas decorativas en todo su alrededor. Remata todo el conjunto una crestería de hierro. En el palco presidencial aparece el escudo de la ciudad con una profusa decoración.

El estilo artístico de la Plaza se incluye dentro de la etapa artística del eclecticismo clasicista y de la arquitectura del ocio y las almenas escalonadas en su remate exterior le dan un toque neomudéjar a la construcción. Los arquitectos artífices de esta arquitectura monumental como es la Plaza de Toros fueron Trinidad Cuartara Cassinello y Enrique López Rull. Hay que decir que para la Plaza está Incoado expediente para su Declaración como Bien de Interés Cultural. A mediados del siglo XX, se diseña la Avenida de Vilches (en honor a Felipe Vilches) para unir la Plaza con una de las arterias principales de la ciudad: la calle Granada.

Maribel García Sánchez. Licenciada en Historia del Arte. Artículo publicado en la Voz de Almería

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