domingo, 4 de julio de 2010

Aljibes Árabes | Almeria


Los Aljibes Árabes datan del año 1038 y fueron construidos para abastecer de agua a la población. Están situados bajo la peña El Taranto.

Todos los aljibes seguían una tradición mediterránea milenaria siendo parte importante para el abastecimiento de tropas, población y caminantes. Los de las grandes ciudades y pueblos con la incorporación de abastecimiento de agua a los inmuebles quedaron paulatinamente inutilizados.

Como lugares de almacenamiento de agua, estaban revestidos interiormente de una gruesa capa de cal y almagra, pintura rojiza que los hace impermeables. Solían ser semisubterráneos y con una abertura rectangular para la respiración del agua y su ventilación. Arcos fajones a veces separaban los tramos cuando el aljibe era demasiado alargado cumpliendo la función de sostenimiento de las bóvedas. Almería no contó con una red de abastecimiento de agua a los inmuebles, haciéndose necesario levantar pilares y fuentes.

Del abastecimiento de agua a Almería tenemos noticias gracias al al-Himyarí y al-Udrí, entre otros. Según al-Himyarí, Jairán durante su reinado (1012-1028) fue quien mandó construir la conducción de agua y según al-Udrí fue durante el reinado de su sucesor Zuhayr (1028-1038). En cualquier caso, tradicionalmente se les conoce como aljibes de Jayrán.

Lo que sí es cierto es que se construyó una conducción de agua desde las fuentes de la zona de Alhadra hasta la parte más alta de la ciudad, Puerta de Pechina (actual Puerta de Purchena), edificándose unos aljibes para uso público en el siglo XI, perteneciente a época Taifa. De dichos aljibes que se encuentran actualmente en la calle Tenor Iribarne, sólo se conservan tres naves intercomunicadas, construidas de sólidos ladrillos y con bóvedas de medio cañón.



La longitud del acueducto era en el siglo XVI de 7.639 varas (unos 6.416 metros.). Desde Alhadra se dividían las aguas en tres partes: dos que estaban en la acequia de riego y otra que se dirigía a la población con la que se regaban también las huertas intramuros. Las aguas eran conducidas por una tarjea de paredes de morteros. El canal entraba por el flanco oriental en la Puerta de Purchena. Allí se acumulaba en un primer reservatorio para pasar luego a la alubilla de San Francisco que repartía las aguas para el riego de esta Huerta próxima, pasando luego a la alcubilla inmediata a los aljibes. Estos aljibes se hallaban divididos en dos departamentos: el primero por donde constantemente pasaba el agua estaba formado por tres grandes aljibes, dos de los cuales se conservan, compuestos por naves de medio cañón de cal y canto con bóvedas de ladrillo. En el segundo departamento había otros tres aljibes menores de piedra de cantería, desaparecidos en 1965 y que aunque podrían haber estado destinados al vecindario, debieron utilizarse como reserva de agua en caso de asedio.



El volumen de agua almacenada y en particular la de los aljibes conservados era de 630.000 l., cantidad suficiente para abastecer a la ciudad en un largo asedio, ya que se contaba, además, con la existencia de pozos para norias y acequias. Esta conducción fue ampliada en tiempos de Ibn Sumadih con una nueva canalización que llegaba hasta la mezquita y abastecía al resto de la ciudad. La fuente se encontraba en el patio de dicha mezquita.

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